Comenzamos por hacer la pasta de avellanas. Para ello sólo tenemos que triturar las avellanas tostadas con la picadora durante unos minutos, hasta que empiecen a soltar sus aceites y se forme una pasta. No es necesario que quede perfectamente lisa.
Para elaborar el bizcocho podemos hacerlo a mano o a máquina. Si lo hacemos a máquina, podemos usar las varillas o la pala. En un bol combinamos la mantequilla, la pasta de avellanas, el azúcar y la sal hasta que la mezcla sea homogénea.
Añadimos los huevos, ligeramente batidos, y una vez incorporados añadimos la harina previamente tamizada junto con la levadura química. Mezclamos lo justo para que la harina y la se integre.
Por último añadimos la nata y movemos con cuidado y lo justo hasta que la masa sea homogénea. Batir demasiado después de añadir la harina puede dar como resultado un bizcocho gomoso.
El marmolado es opcional. Si queremos hacerlo, separamos la masa en dos partes y añadimos a una de ellas el cacao en polvo tamizado, y mezclamos lo justo para que quede homogénea. Si no queremos hacerlo el cacao no es necesario y avanzamos al siguiente paso. Precalentamos el horno a 165ºC. Engrasamos un molde de plumcake (alargado) de unos 20 cm con mantequilla y harina (o lo forramos con papel de horno).
Vertemos dentro la masa. Si hemos hecho la masa de cacao, alternamos en capas las dos masas para hacer un efecto marmolado.
Cocemos a 165ºC sin ventilador durante 1 hora a 1h 10 min. Si a la hora lo pinchamos y el palito sale limpio, está listo.
Dejamos enfriar sobre una rejilla. Para bañarlo y que el chocolate se endurezca rápido, podemos congelarlo antes, aunque no es necesario (especialmente en meses fríos).