Precalentamos el horno a 150ºC. Pelamos y cortamos en juliana una cebolla grande.
Sacamos el cerdo de la marinada y desechamos el líquido. Secamos bien la carne con papel absorbente.
Ponemos una sartén grande a calentar (o la propia olla apta para horno donde lo vayamos a asar), con dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-alto.
Embadurnamos bien toda la superficie de la pieza de carne con la mezcla de especias, y la marcamos en la sartén precalentada por todos los lados para sellar la pieza y caramelizar el azúcar del mix de especias. Vamos girando la carne, procurando que se dore pero sin que las especias se quemen, alrededor de 2 minutos por cada lado.
En una fuente u olla apta para horno, meteremos la carne sellada, la cebolla grande en juliana, la salsa Worcestershire, el vinagre de manzana (o la mitad de cantidad de vinagre de vino), y el caldo de pollo. Tapamos.
Si lo asamos en una bandeja para la que no tenemos tapa, cubrimos bien con papel de aluminio para que no se escape el vapor y nuestra carne se seque.
Cocemos a 150ºC durante 3 horas aproximadamente. El tiempo viene determinado por la potencia del horno y el tamaño de la pieza de carne. Si nuestra pieza es más pequeña puede que en 2 horas y media esté lista, y si es más grande quizás necesite algo más de 3 horas.
Transcurrida la primera hora y media, destapamos el cerdo y le damos la vuelta. Si se está quedando sin caldo podemos añadir un poco más. Volvemos a cubrir y continuamos la cocción.
Transcurrido el tiempo la salsa se habrá reducido y oscurecido bastante y el cerdo estará muy tierno y será muy fácil de desmigar. Deshacemos toda la carne y la mezclamos con la salsa en la misma olla. Si lo queremos más jugoso podemos añadir un poco más de caldo y remover, procurando despegar toda la salsa caramelizada de las paredes y la base de la bandeja de hornear.
Opcionalmente, si como yo sois muy fan del toque de salsa barbacoa, podéis añadir una salsa de buena calidad a vuestro gusto.